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Ácido Láctico: de villano a ángel protector

Si hiciéramos referencia a una injusticia histórica en el mundo de la fisiología médica deportiva, nos veríamos obligados a hablar del ácido láctico.

Aún actualmente, y pese a los numerosos e interesantes trabajos científicos que resitúan su papel en el metabolismo celular e intermediario entre tejidos, nos encontramos con erróneas referencias directas de causa-efecto  entre producción de ácido láctico, anaerobiosis y acidosis metabólica.

La acidosis metabólica que se produce durante el ejercicio de alta intensidad o en situaciones de hipoxia/anoxia viene dada por una hidrólisis no mitocondrial del ATP, con la consiguiente acumulación de protones (H+) en la célula y salida de los mismos al torrente sanguíneo.

Al mismo tiempo que esto ocurre, nos encontramos con un aumento de la producción de ácido láctico, cuyo papel va ser fundamental al permitir:

-  por un lado retrasar la acidosis muscular ya queconsume protones y al mismo tiempo facilita la salida de los mismos de la célula

-  por otro lado permite mantener activa la vía glucolítica que sostiene éste tipo de ejercicio de alta intensidad, al producir NAD+ y mantener la regeneración de ATP

Así que lo que realmente observamos es que el ácido láctico retrasa la acidosis y la fatiga muscular.

Pero no acaba aquí su función. Lo más interesante que han aportado los estudios de estas últimas décadas es el papel del ácido láctico en el metabolismo intermediario, es decir, su utilización como fuente energética en otros tejidos una vez abandona la célula muscular.

De todos es sabido el aumento de ácido láctico en sangre que acompaña el ejercicio físico, sobretodo de moderada y alta intensidad, cuya determinación mediante punción capilar se utiliza actualmente para la prescripción específica e individualizada del ejercicio y de sus intensidades (test de lactato).

 

Una vez en la sangre (70% en plasma y 30% intra-eritrocitario) éste ácido láctico va a poder ser utilizado por células musculares próximas a las que de forma activa lo están generando, o por células de otros tejidos como pueden ser las del músculo cardíaco (miocardio) que lo van a utilizar como fuente energética. El acido láctico penetra en éstas células musculares y de otros tejidos a través de transportadores específicos (modificables con el entrenamiento!) y llega hasta el interior de la mitocondria proporcionando el piruvato necesario para la vía oxidativa, de la misma forma que lo proporciona el glucógeno. Así que como podemos ver la presencia de ácido láctico va a permitir el ahorro en la utilización del glucógeno, factor clave para deportes de resistencia.

Lejos de las visiones iniciales, aún vigentes en algunos entornos, nos encontramos ante un ácido láctico con un papel dinámico y primordial en la neoglucogénesis y en el retraso de la acidosis y la fatiga muscular.

 

Dr. Mario Ros Fernández 

Medicina Deportiva

Hidratación y Deporte

 

Cuando se practica un deporte con cierta intensidad, el metabolismo tiene que adaptarse a la nueva situación, por lo que las necesidades de nutrientes cambian significativamente.

La alimentación del deportista no sólo debe nutrir las células del organismo para que éste se desarrolle y mantenga, sino que, además, debe cubrir el gasto derivado del esfuerzo extra.

Uno de los síntomas más característicos del ejercicio físico o de la actividad deportiva es el sudor. Éste no es más que una forma de perder agua para equilibrar la temperatura corporal.

La cantidad de agua que se llega a perder puede ser lo suficientemente importante como para llegar a la deshidratación si no se actúa correctamente. Por tanto, la reposición de líquidos debe ser una de las principales preocupaciones de los preparadores físicos y de los deportistas. El agua es esencial para la hidratación de nuestro cuerpo, una mala hidratación nos lleva a un aumento de la viscosidad sanguínea.Disminución del flujo de sangre que riega el cerebro y los músculos, aumento de la frecuencia cardiaca, una reducción de la masa plasmática y con ello un aumento de la concentración de glóbulos rojos en la sangre, mareos-desmayos, muerte súbita.

La  sudoración supone pérdida de agua y de diferentes electrolitos, muchos de ellos muy importantes para la actividad física

Potasio

Función muscular. Almacenamiento de glucógeno. Equilibrio hídrico

Impide la fuga, regulando el contenido en agua de las células y su movimiento.

Mantiene el equilibrio acido-base y junto con el sodio, este mineral, controla la cantidad y el reparto normal del agua en el organismo.

Interviene principalmente en la producción de proteínas e incrementa la excitabilidad neuronal.

Junto con el calcio y el magnesio, el potasio colabora a la regularización de todas las funciones celulares y sobretodo en la excitabilidad del corazón, de los músculos y del sistema nervioso; es imprescindible para el movimiento del miocardio y activa los sistemas enzimáticos.

Síntomas debidos a la carencia del potasio

Parálisis, debilidad muscular, distensión del estómago, falta de energía en la vesícula biliar y en el estómago que manifiestan otros síntomas como la diarrea, la fatiga, el estreñimiento, baja tensión e irregularidad del pulso (arritmia) y edemas.

Un elemento a tener en cuenta del potasio, es cuando hacemos ejercicio muy seguido, el nivel del potasio se expulsa a través del sudor, y debemos vigilar nuestro nivel de potasio en la sangre y mantenerlo regulado.

Sodio

Equilibrio hídrico. Activación enzimática. Regulación de la presión arterial y el volumen sanguíneo. Esencial para el correcto funcionamiento de músculos y nervios. Forma parte de los huesos. Participa en el equilibrio osmótico: concentración de sustancias dentro y fuera de las células. Colabora en la permeabilidad de las membranas. Interviene en la contracción muscular. Participa en la transmisión nerviosa.

Síntomas carencia de Sodio

Debilidad, confusión mental. Calambres musculares. Alteraciones circulatorias.

Calcio

Activación de nervios y músculos. Contracción muscular.

Participa en la transmisión del impulso nervioso.

La ingesta inadecuada, la disminución de la absorción a nivel intestinal como la excreción (en orina) aumentada del calcio conduce a una disminución total del mismo en nuestro organismo.

La carencia de calcio está caracterizada por:

Dolores en las articulaciones, hormigueos y calambres musculares, un ritmo cardíaco anormal, palpitaciones, convulsiones y deterioro cerebral, depresión, fragilidad en las uñas, uñas quebradizas .alteraciones cutáneas, aumento del colesterol sanguíneo, entumecimiento de miembros superiores e inferiores

Magnesio

Activación enzimática.  Metabolismo de proteínas.  Función muscular

La carencia de magnesio está caracterizada por:

Pérdida de apetito, náuseas, vómitos, fatiga debilidad, contracciones musculares, síncopes, cambios de personalidad, temblores, ritmo cardíaco anormal (palpitaciones),  insomnio.

Fósforo

Actúa como productor y reservorio de energía (ATP), indispensable para nuestro rendimiento físico.Ayuda a mantener el equilibrio ácido-base (pH) actuando como uno de los reguladores  más importantes.

Forma parte del mecanismo que regula la actividad de proteínas.

Ayuda a oxigenar los tejidos ya que se une a la hemoglobina de las células sanguíneas.

La Carencia de fósforo se cararcteriza por:

Pérdida de apetito, anemia, insuficiencia respiratoria, susceptibilidad a infecciones, dolor y debilidad muscular, dolor óseo, entumecimiento de las extremidades, dificultad para caminar, alteraciones neurológicas (irritabilidad, convulsiones, coma) y cardíacas.

 

El DÍA DEL ÉXITO by David Betancort

 

Imagina por un momento que estás a punto de realizar tu primer Ironman, tu desafío desde hace muchos meses, e incluso años, está a punto de hacerse realidad. Es el día esperado. Estás preparado físicamente. No dudas de tu esfuerzo…, pero ¿qué ocurre por tu cabeza?

En los últimos momentos que pasas mientras te preparas o calientas, tu preparación mental podría marcar la diferencia. La presión interna y/o externa es un factor psicológico que puede ser, para algunos deportistas, perjudicial en su rendimiento deportivo. De ahí la importancia de realizar una preparación psicológica adecuada para la competición. Así como se entrena cualquier habilidad deportiva, se entrena la habilidad para regular la activación, manejar las presiones y rendir al máximo nivel de acuerdo a las cualidades físicas, técnicas y tácticas adquiridas en el proceso de entrenamiento.

Es muy importante que el deportista se impregne del ambiente, pero también hay que saber gestionar las ideas y los pensamientos negativos. Por eso, es fundamental centrarse en el trabajo diario, en los pasos que hay que dar más que en el objetivo final. Para alcanzar un nivel óptimo para una prueba deportiva de estas características, el deportista trabaja el control de estrés en la competición. Rituales de preparación tan comunes como escuchar música, hablar con algún compañero, concentrarse en como lo vas a hacer -visualizarte- son eficaces si logras identificar y manejar tu estado mental. Un primer ejercicio práctico que podemos realizar es valorar de 0 a 10

(de menos a más en intensidad; por ejemplo: tu nivel de motivación) como te encuentras antes de empezar a entrenar, fíjate en tus ideas, sensaciones, anótalas mentalmente. Y repetimos al finalizar el entreno, valora de 0 a 10 tu estado mental ¿te sientes igual? ¿qué ha cambiado?.

Comparamos nuestro antes y después. Debemos entender que nuestro pensamiento no es estático, está en movimiento junto con nosotros y podemos trasladar un estado negativo a uno más proclive a la obtención del éxito. Así empezamos a identificar y a conocer nuestro estado mental (sus propios movimientos).

Hay que trabajar para adquirir tolerancia a la incertidumbre, manejar las dudas, obtener el nivel de confianza en uno mismo, trabajar la fortaleza mental, y sobre todo, entender que una prueba de tal magnitud conlleva una preparación de magnitud.

 
 
David Betancort.
Psicólogo
 
 

Ironman Lanzarote 2015

¿Que podríamos hacer durante 33 días…….?

 …..sin duda que las respuestas podrían ser infinitamente variopintas….pero seguramente no más sorprendentes que realizar 33 triatlones Ironman® en 33 días consecutivos…

A finales del año pasado Beat Knetchtle publicó un artículo que relataba la hazaña de un triatleta francés, completando 33 triatlones Ironman® en 33 días consecutivos. Para ello invirtió un total de 410 horas, con una media de 12h 27min por Ironman®.

Tengo que reconocer que mi asombro ante tal proeza creció hasta límites insospechados a medida que iba conociendo más datos.

El primero de ellos fue ver como su rendimiento fue el mismo durante los 33 días, con una variación (CV%) en el tiempo total no superior al 3% (2,7% para la natación, 3,2% para el ciclismo y un 4,7% para la carrera a pie).

Durante los 33 días su masa corporal pasó de los 83kg iniciales a los 80,5kg con los que acabó. Se le realizaron un total de 9 controles sanguíneos completos, que mostraron una mínima elevación de las transaminasas hepáticas (AST/ALT) y de la creatina quinasa (CK) muscular como datos más significativos.

Los investigadores acaban concluyendo que tal logro se debe a dos factores fundamentales en pruebas de ultraresistencia: una buena estrategia y la experiencia previa.  Tales datos ya habían sido referenciados por el mismo Knetchle en un artículo previo en el que identificó los factores con más peso a la hora de predecir el rendimiento en un TLD (ritmo de la carrera a pie en el entrenamiento así como el mejor tiempo previo en triatlón Olímpico y en carrera a pie en distancia Maratón).

“Perspectiva médica del triatlón de larga distancia: Ironman Lanzarote 2015”

Hacer referencia al triatlón es hablar de deporte en estado puro. El triatleta afronta tres exigentes disciplinas deportivas de forma consecutiva, con dos transiciones, enfrentándose a una variedad ambiental y demanda fisiológica que no encontraremos en ningún otro deporte. El triatlón de larga distancia o Ironman® (3,8 km de natación, 180 km de ciclismo y 42,2 km de carrera a pie) acentúa sobremanera estas características. De las 35 pruebas que conforman el calendario Ironman®2015, Lanzarote acoge, juntamente con el mundial que se disputa en Kona (Hawái) cada año, una de las pruebas más emblemáticas en el mundo del triatlón actual. Factores ambientales (viento, calor) unidos a un segmento de ciclismo con  un desnivel acumulado superior a los 2550 metros, son los ingredientes especiales que le convierten en uno de los triatlones de mayor dureza a día de hoy. Tanto los “pros”, capaces de completar dicha prueba en aproximadamente 8-8,5 horas (hombres) y 9-9,5 horas (mujeres), como los “amateur”, con un límite de tiempo de 17 horas para completarla, con una media alrededor de las 12 horas aproximadamente, necesitan ,obviamente, de una exigente y completa preparación física y psicológica. Pese a ello, existe un amplio abanico de problemas médicos que pueden aparecer durante la prueba y/o entrenamiento: fatiga, deshidratación, ansiedad, calambres musculares, hipotermia, golpe de calor, hipotensión postural, excesiva exposición a la radiación UV, lesiones traumáticas, problemas gastrointestinales, inmunosupresión post-prueba, hemólisis e hiponatremia entre otros. Minimizarlos dependerá del propio triatleta (hidratación y reposición energética durante la prueba, preparación física, técnica biomecánica, equipamiento, familiaridad con la prueba/experiencia) así como de la propia organización (plan de seguridad en el agua, salida secuenciada, avituallamientos, monitorización de las condiciones ambientales previamente y durante la prueba, obligatoriedad del uso del casco en el segmento de ciclismo, atención médica entre otros).

A pocos días del pistoletazo de salida de la más entrañable y dura de las pruebas del calendario Ironman uno no deja de sorprenderse…….

…mucha suerte a los que repiten…. y a los que inicien su experiencia, sobretodo un buen entrenamiento y una mejor estrategia!!

 

Dr Mario Ros (Medicina del deporte)

 

doctor ros

 

 

Tendinitis Aquílea

Esta tendinitis da dolor como consecuencia de una lesión aguda, componente mayoritario inflamatorio a nivel del cuerpo del tendón, provocada por un traumatismo generalmente directo. En aproximadamente 2-3 semanas debería de estar resuelto.

Síntomatología

  • Dolor, incapacidad funcional y pérdida de fuerza. Los síntomas se manifiestan:
    • Durante y/o después de la práctica deportiva.
    • Caminar y correr; un porcentaje alto de pacientes refieren dolor después de correr.
    • Al estar mucho tiempo de pie sin moverse e incorporarse.
    • Al intentar ponerse de "puntillas".
    • Dolor y rigidez matutina al levantarse, que remite después de dar los primeros pasos.
    • Al bajar escaleras.

Clasificación

La mayoría de los autores apuestan por una reclasificación de la patología del tendón de Aquiles estableciendo dos grupos: insercional y no insercional.

  • Tendinosis no insercional del Aquiles. Suele aparecer dolor e inflamación localizada entre 2- 7 cm de la inserción en el calcáneo, con limitación funcional. 
  • Paratendinosis del Aquiles. Es una inflamación aguda o crónica o una degeneración del paratendón caracterizados por edema, hiperemia y engrosamiento del mismo. 
  • Tendinopatía de inserción del Aquiles. Localizada en la inserción en el calcáneo. Puede coexistir, o no, con formación de osteofitos o de calcificaciones. Los pacientes refieren dolor, inflamación, rigidez y puede observarse una prominencia posterior. Con frecuencia existen pequeñas roturas del tendón asociadas. La deformidad de Haglund no es indicativa de tendinopatía de inserción y puede aparecer en pacientes asintomáticos. Por lo tanto, si no existe bursitis retrocalcánea asociada no es obligatorio resecar la deformidad para tratar la tendinopatía de inserción del Aquiles. 
  • Bursitis retrocalcánea o profunda. Se refiere a una inflamación de la bursa profunda, entre la parte anterior del tendón de Aquiles y la zona posterosuperior del calcáneo: receso retrocalcáneo. Con frecuencia coexiste con una prominencia posterosuperior del calcáneo, la deformidad de Haglund en la terminología clásica. La histología puede mostrar degeneración, metaplasia o calcificación, en cuyo caso estaríamos ante una verdadera tendinopatía calcificante del Aquiles. Cuando coexisten la deformidad de Haglund con la bursitis retrocalcánea estaríamos ante el clásico cuadro de Enfermedad de Haglund en la terminología antigua. 
  • Bursitis calcánea superficial. Es una inflamación entre el tendón de Aquiles y la piel, es visible, dolorosa y suele localizarse en la región posterolateral del calcáneo. Suele asociarse a zapatos con contrafuerte rígido. El tendón de Aquiles no suele estar afectado

La tendinopatía y paratendinopatía del Aquiles pueden coexistir con frecuencia. La bursitis retrocalcánea suele verse en combinación con la tendinopatía de inserción. Otras combinaciones son más raras. La tendinopatía no insercional del Aquíles es común entre atletas y personas activas. Un tercio de las tendinopatías del Aquiles son distales, de inserción, en estas los protocolos de tratamiento pueden ser diferentes de aquellas no insercionales.

Diagnóstico

El signo clínico más frecuente es una hipersensibilidad y dolor a la palpación de la zona del tendón o al presionarla. Puede apreciarse un engrosamiento o nódulos duros de tejido en el tendón de Aquiles, que se confirmará con la ecografía.

Habrá que hacer un diagnóstico diferencial de otras patologías que se asemejan a la tendinosis aquilea, como son:
- Bursitis pre y retroaquílea
- Paratendinitis (edema en  el paratendón)
- Rotura muscular del sóleo o gemelos en la unión con el tendón de Aquiles
- Enfermedad de Haglund
- Rotura parcial del tendón Aquiles
- Enfermedad reumatoidea
- Calcificaciones de hidroxipatita
- Secuelas de fracturas de la cola del astrágalo u os-trigonum aberrante 

Desde la fisioterapia

Durante la etapa aguda, el tratamiento irá dirigido a reducir el dolor y la inflamación mediante la aplicación de hielo (no más de 10 minutos)  y elevación del pie, varias veces al día.

Para evitar la tensión del tendón, estiraremos gemelos y sóleo. Los estiramientos se mantienen 30 segundos sin dolor y se repite tres veces con cada pierna, dos o tres veces al día. Si no mejora ostensiblemente en unos días puede necesitar masaje de fricción transversal para relajar las fibras musculares.

 

La alineación incorrecta a menudo contribuye a la tendinitis y necesita ser resuelto para que sane la lesión. Si algunas articulaciones del pie son hipomóviles el fisioterapeuta puede realizar movilizaciones conjuntas para restaurar el movimiento.

En una fase más tardía, pasada la inflamación y el dolor se realizará un trabajo exéntrico de la musculatura de la pantorrilla. Las lesiones de Aquiles también pueden ser causadas por la falta de flexibilidad y fuerza en los músculos de la pantorrilla.

Los desequilibrios musculares que contribuyen a la tendinitis de Aquiles se trabajarán mediante el fortalecimiento de los flexores dorsales, los músculos en la parte delantera del pie, y los músculos que llevan la planta del pie hacia la inversión. 

Otros factores que se deben tener en cuenta es el uso de calzado correcto para correr, las superficies duras o irregulares y aumentar la intensidad del entrenamiento más del 10 por ciento, factores que agravarán la sintomatología.

 

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